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viernes, 26 de junio de 2026

En La Guaira el dolor y la rabia también reclaman: "Aquí no han traído maquinaria ni nada"

En La Guaira el dolor y la rabia también reclaman: "Aquí no han traído maquinaria ni nada"

 El dolor, la rabia y la necesidad de seguir buscando a los suyos o sacar lo poco que queda de los escombros es lo que mantiene en pie a cientos en esa «zona de desastres», como declaró el Ejecutivo a La Guaira y donde se han registrado las principales afectaciones en Caraballeda y Catia La Mar. También ha dejado paso al saqueo de edificios y comercios, abastos, el mercado municipal de Mare y un Farmatodo de la zona


Karina Blanco no se ha detenido desde las 6:10 de la tarde del miércoles. Su motor es encontrar a su hija, ya viva o muerta, sacarla del amasijo de escombros en el que se transformó el edificio Ritamar Palace, ubicado en el sector Los Corales. Ese es uno de los más afectados en La Guaira tras los dos sismos consecutivos que sacudieron a casi todo el país el miércoles 24 de junio.

Fabiana estaba sola en el apartamento cuando ocurrió el temblor. Le dijo a los vecinos su nombre, que se estaba bañando, que estaba desnuda en la sala y que solamente tenía un golpe en una rodilla. Pero mientras la noche avanzaba se generó una presunta alerta de tsunami y los bomberos que se encontraban en el sitio se fueron.

«A estas alturas imagino que ya debe estar muerta, pero tengo fe y esperanza en encontrarla», comentaba Karina pasada la 1:30 p.m. del jueves. Ella ha estado tratando de mover escombros junto a otros muchachos del edificio para lograr acceder a la zona donde logró identificar que quedó su casa, pero sin ayuda profesional y maquinaría ha sido duro.

El Ritamar Palace es un reflejo de todo Los Corales. Edificios totalmente colapsados, sin fachada o con media estructura por los suelos. En algunos casos, como en Coral Mar, Coral Beach y Solimar, los vecinos grafitearon los nombres de las estructuras ahora derrumbadas en la pared que se mantuviera en pie. También un «estamos todos bien». Un déja vú de 1999.

Según el ministro Diosdado Cabello, en ese estado hay más de 100 edificaciones colapsadas. En una declaración este jueves, afirmó que las estimaciones oficiales indican que más de 70.000 familias resultaron afectadas por los movimientos telúricos. Asimismo, el ministro explicó que las parroquias Caraballeda y Catia La Mar concentran los mayores niveles de devastación estructural dentro de la entidad costera.

Paramédicos privados, bomberos y algunos funcionarios de la PNB, pero principalmente los vecinos de distintas zonas de La Guaira, se han activado para sacar de los escombros a sus seres queridos, vivos o muertos.

Y es que el dolor, la rabia y la necesidad de seguir buscando a los suyos, o sacar lo poco que queda de los escombros, es lo que mantiene en pie a cientos en esa «zona de desastre», como declaró el Ejecutivo al estado que registró el golpe más fuerte en las parroquias Caraballeda y Catia La Mar. También ha dejado paso al saqueo de edificios y comercios, abastos, el mercado municipal de Mare y un Farmatodo de la zona.

Cerca de la urbanización José Antonio Páez, en Catia La Mar, se suscitaron algunos saqueos de comercios. Los perpretradores pasaban con bultos de papel de baño, bolsas con productos de todo tipo y hasta lámparas.

A esa zona tampoco ha llegado la ayuda. En la avenida principal se cayó la mitad del Bloque 3 y otro edificio, coincidencialmente de tres pisos y con tres familias distintas. Celia Rodríguez vive justo al frente. Contó que estaba en casa con su madre cuando le llegó la alarma de terremoto al celular –la de Google–, se aferró a una mesa de madera «que pesa una vida», y esperó salir con bien. Pero se llevó un susto mayor cuando escuchó el estruendo frente a su casa.

«Todos en caos, no sabíamos qué hacer porque hasta los postes se cayeron y pensamos que nos podíamos electrocutar (…) Aquí no han traído maquinaria ni nada. Por supuesto que si nos visita alguna autoridad que la traiga, porque nos facilita (los rescates). Si alguna de esas personas queda viva ya no tiene fuerzas de contestar. (Hacerlo) todo manual es bastante cuesta arriba. Además estamos sin luz, sin agua, los bloques han solicitado que los evacuen porque sufrieron muchos daños», relató.

Minutos después, algunos hombres que se encontraban tratando de acceder a la parte interna del edificio constataron lo peor: sus vecinos ya estaban muertos. Con ojos llorosos siguieron escarbando, consiguieron una pala, un martillo y un puntal para romper pared y sacar los cuerpos.

«Nadie se ha acercado»

Jesús Antonio Rondón también echaba pala y sacaba escombros desde que llegó a Residencias La Estrella, en Macuto, durante la madrugada de este jueves. Alrededor de la 1:00 p.m, el de La Guaira se tomó un pequeño respiro en la búsqueda de sus sobrinos para tomar agua. Se sentó sobre la misma ropa infantil que había sacado minutos antes, cerca del cuerpo de un vecino que también ayudó a sacar y que todavía no había sido recogido por las autoridades.

«No ha venido nadie, solo llegaron unos bomberos pero no trajeron nada, ni una porra ni un martillo. Aquí necesitamos un martillo para romper porque los pisos quedaron pegados unos con otros», pidió Rondón.

Residencias La Estrella, justo al lado del Hotel Eduards, tenía nueve pisos, con seis apartamentos cada uno. Vecinos calculan que estaba habitado por 40 personas, la mayoría adultos mayores y con hijos viviendo en Caracas o fuera del país. Además del hotel, en la zona también colapsó la Escuela Básica Macuto y otra residencia. Pasado el mediodía del jueves desconocían el número de personas desaparecidas entre los escombros, pues apenas habían logrado recuperar seis cuerpos, cuatro adultos mayores y dos mujeres de mediana edad.

Claudia Ruiz también lamentó la poca información para todos los damnificados. Había salido con su esposo ocho minutos antes de los sismos. «Nosotros no pensamos que el edificio fuese a caerse (…) Perdimos todo. Nadie se ha acercado a decirnos nada de refugio, aquí todo es por los vecinos. Cerca hay una casa agnóstica donde pasamos parte de la madrugada, pudimos cargar batería y nos prestaron el wifi para comunicarnos con los familiares. La comunidad es la que ha ayudado. Pasan y dejan agua, cambures».

«Los sacaremos nosotros mismos»

Sin información también estaban en el sector Playa Grande de La Guaira durante la mañana del jueves. En el urbanismo Hugo Chávez, los edificios Belo Horizonte, Montemar, Vistamar y las residencias Luisa Cáceres de Arismendi esperaban por una ayuda que no podían cubrir una veintena de efectivos de Protección Civil, Bomberos y algunos paramédicos privados que se acercaron a la zona.

Luisana encontró muerta a su hermana de 42 años y a sus sobrinas de 12 y 14 años. Vivían en el piso 12 de la torre B de Belo Horizonte.

Llegó a las 6 de la mañana y empezó a buscarla ella misma junto a otros de sus familiares. Pasadas las 11:30 a.m solo habían logrado recuperar el cuerpo de su hermana. «No ha llegado ayuda como tal para sacar los cuerpos, los sacaremos nosotros mismos y nos lo llevaremos«, expresó Luisana. Y es que ocho cuerpos se acumulaban, tapados bajo sábanas, en la zona del estacionamiento. Los familiares esperaban al Cicpc para poder llevárselos y empezar a tramitar su sepultura.

Otra mujer también clamaba por ayuda para encontrar a su hermana Beatriz González, de 64 años, en la torre D del urbanismo Luisa Cáceres de Arismendi. «Lo que quiero es que venga alguien y saque a esa pobre gente y a mi hermana, ¿dónde está el gobierno? Alguien que venga y ayude, ¿dónde están las máquinas? Yo necesito saber de mi hermana. Ella está ahí en los escombros».

Las emergencias en algunos centros de salud, como el hospital general José María Vargas, si bien parecen caóticas, han logrado atender a los heridos que han sido trasladados desde distintas zonas de La Guaira. Con al menos 17 hojas con nombres, hasta las 2:30 p.m, médicos pasaban lista mientras los familiares se agolpaban para encontrar a los suyos. Algunos voluntarios llegaban con yelcos, gasas y cualquier tipo de insumo médico necesario para atender a los heridos, que abarrotaban hasta el piso.

Mariela de Salcedo estaba en su apartamento en Los Corales, en La Guaira, cuando se quedó atrapada junto a su hijo por el colapso del edificio. Agradeció la «buena atención» en la emergencia cuando llegó de noche. «Lamentablemente sí hay fallecidos en el edificio (…) Yo voy a Caracas porque no puedo operarme (la mano) aquí pero después será eso (buscar dónde vivir). En Caribe no quedó un edificio en pie, se cayeron todos. Es una cosa impresionante, yo viví la tragedia de Vargas también en ese apartamento, pero esto fue demasiado».

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